Dr. Ramon Duran

¿Qué Costo Tiene El Estrés En Su Cuerpo?

Aunque soy dentista de profesión, me interesa mucho más que solo la boca y los dientes. A lo largo de mi carrera, he llegado a apreciar la relación entre la salud dental y la salud general y ayudar a mis pacientes a cuidar de ambos es mi misión.

Creo que el estrés sería un buen tema a discutir, especialmente porque es una queja muy común de las personas. Una encuesta en el 2015 de la Asociación Americana de Psicología [3] encontró que los adultos en Estados Unidos creen que están experimentando niveles de estrés más altos, y el 39% de Gen-Xers y el 45% de los Millennials informaron que sus niveles de estrés aumentaron en el pasado año.

¿Qué significan estas tendencias sobre el estrés para nuestra salud?

Estrés en la boca: Desgaste

Doscientas libras de fuerza por pulgada cuadrada – esa es la cantidad promedio de presión que puede producir la mordida de un ser humano. Eso es mucha fuerza, y puede causar mucho daño.

Lo que realmente es malo es la aplicación prolongada de esta fuerza. Eso es lo que sucede con el rechinado de dientes, o bruxismo, que puede desgastar el esmalte en la superficie del diente, exponiendo la dentina suave que está por debajo y haciendo que los dientes sean más propensos a caries. La presión prolongada también puede conducir a la fractura de los dientes y a trastornos temporomandibulares (TTM), que son problemas con la articulación temporomandibular (ATM). Los dolores de cabeza son otro resultado común de TTM, que puede tardar mucho tiempo en aparecer y durar por largo periodo de tiempo.

¿Qué causa el bruxismo? Una mordida incorrecta puede llevar al desgaste de los dientes, pero también puede causar estrés. Lo que hace que sea difícil de arreglar/tratar es que en la mayoria de las ocaciones el rechinar de dientes ocurre por la noche, cuando el paciente ni siquiera está consciente de lo que está sucediendo.

Estrés y Comportamiento

El estrés tiene un impacto insidioso en nuestra salud general. Cuando estamos estresados, tendemos a detener nuestros buenos hábitos y en cambio nos involucramos en malos hábitos.

Con respecto a la salud oral, nos olvidamos de cepillarnos los dientes y usar hilo dental, omitir las citas de higiene dental porque tenemos mucho que hacer, o no podemos completer a cabalidad esas citas. Del mismo modo, cuando estamos estresados, el ejercicio es a menudo lo primero que eliminamos de nuestra rutina y el sueño también desaparece. Los niveles adecuados de ejercicio y sueño son cruciales para nuestra salud en general. En lugar de las cosas buenas, tendemos a acumular cosas malas, como atracones, comida chatarra, cigarrillos y otras drogas.

Este puede ser un ciclo difícil de romper, porque sentimos estrés, dejamos de hacer cosas que son buenas para nosotros y empezamos a hacer cosas que son malas para nosotros, y eso simplemente nos pone más estresados, por lo que hacemos menos cosas buenas y más cosas malas … y así continua el ciclo.

Los efectos del estrés crónico

El estrés puede parecer que solo está ocurriendo “en nuestras cabezas”, pero en realidad es una respuesta química en el cuerpo que es muy real. Nuestros cuerpos fueron diseñados para experimentar el estrés, y un poco de estrés es necesario, y bueno, para mantenernos alerta, evitar peligros y combatir infecciones en el cuerpo.

Cuando la respuesta al estrés dura demasiado tiempo es que se desarrollan los problemas. Cuando experimentamos estrés, nuestro cuerpo libera cortisol, una hormona asociada con la presión arterial, la regulación del azúcar en la sangre, el metabolismo, el aumento de peso (especialmente en la parte media del abdomen), la inflamación y más. La liberación a corto plazo de cortisol es antiinflamatoria, pero a largo plazo causa el efecto contrario, lo que agrava la respuesta inflamatoria.

Al igual que el estrés, las respuestas de inflamación del cuerpo son buenas y necesarias en ciertas situaciones. También como el estrés, cuando es crónico es que ocurren los problemas. La inflamación a largo plazo está relacionada con afecciones que incluyen artritis, asma, úlceras, colitis, enfermedad de Crohn, entre otras.

Sea proactivo contra el estrés

Puedes notar que el estrés a largo plazo es malo. Afortunadamente, puede combatir el estrés de manera proactiva para tomar control de su salud. Haga un esfuerzo por mantener buenos hábitos como dormir las 7 a 8 horas recomendadas todas las noches, hacer ejercicio con regularidad, evitar alimentos dañinos y otras sustancias. El Instituto Nacional de Salud Mental también recomienda hacer una actividad que le resulte relajante, como yoga o tai chi.